viernes, 10 de abril de 2015

DE UN PADRE DE FAMILIA A OTROS PADRES

Carta abierta a la comunidad Rayuela)


Señores
Consejo Directivo FPR
Directora FPR
Intercesores FPR

Buen día. 

Leída la nota numero uno de los docentes frente a la situación de no pago, y enterado de que gran parte del caos en que se encuentra la institución obedece a factores externos a la comunidad rayuela,  puntualmente al comportamiento errático de la entidad financiera para con el colegio, que es muy distinto del esperado y anunciado para tales compromisos, no puedo mas que con tristeza, asombrarme en extremo.

Si bien como muchos padres de familia, uno desearía que la educación en nuestro país fuese gratuita, de calidad y humanizada, no se concibe que en esta época y particularmente en esta querida escuela, muchos padres sean llamados a cumplir con su deber de pago por la educación de sus hijos.   

Arriesgándome a estar equivocado, creo que muy seguramente del grupo de matriculados en la FPR son mas bien pocos los padres que atraviesan una situación de real crisis financiera en sus hogares, con franca limitación para el pago, y que también son pocos los que lamentablemente tienen de fondo en su conducta un espíritu de abandono o desidia hacia sus compromisos de pago. 

Mas bien creo que a la fecha la mayoría de los actuales deudores se cobija irresponsablemente -con un mal entendido sentido de oportunidad- en las respuestas y errática conducta de la entidad financiera elegida por el colegio, para no pagar o retrasar voluntariamente el pago del estudio para su hijo.

Hacia el primer grupo mencionado no tengo nada que decir, y mas bien me declaro sensibilizado y solidario por su situación.  La gran mayoría de las familias en Colombia en algún momento de sus vidas como grupo, están sometidas a situaciones fluctuantes de inequidad y marcada desigualdad, quedando a merced de limitantes socioeconómicas que las superan y desestabilizan, y que particularmente para este caso se expresan en lo laboral afectándoles su calidad de vida, la satisfacción de necesidades básicas a las que todos tenemos derecho, y entorpeciéndoles la sana interacción social, elementos críticos dentro de los cuales se encuentra la educación de los hijos.  

Mas bien me dirijo -con respeto pero enfáticamente- a los otros dos grupos de padres: a los que guardan una conducta de desdén hacia los demás y aquellos otros cuasi-oportunistas. Supongo que ambos tipos de padres se perciben a sí mismos como brillantemente ventajosos e inteligentes por actuar así.  

No entiendo -nunca he podido hacerlo- cómo un tutor económico abandona a su protegido a una suerte incierta, pues querer alcanzar el grado escolar del momento forzando una falsa situación de gratuidad financiera, es moralmente aterrador y genuinamente absurdo. 

Lo que en realidad se esta logrando es que quienes cumplimos con el pago en el colegio, y quienes trabajan allí a diario sobre su hijo, estemos subsidiando de manera inconsulta y forzosa aquel deber económico adquirido por él como tutor financiero (sea éste el padre, la madre o algún otro miembro a cargo del asunto de pagos y sostenimiento del menor), al momento de su matricula en el colegio.  

Es claro que mi protesta y el llamado que hago no debe recaer propiamente sobre su hijo matriculado en Rayuela -a quien seguramente admiraré por su actitud, pensamiento y desempeño-, sino sobre aquel quien ejerce su tutoría financiera, y que también tiene un deber y responsabilidad social y moral hacia el menor y su colegio, por ejemplo en aspectos como el continuo acompañamiento al escolar, algo que le cabe por ser -repito- su padre, madre o tutor. 

Debe saber que su incumplimiento me esta afectando diariamente aún sin darme cuenta, pero que finalmente éste terminará haciendose evidente al expresarse en algún tipo de crisis, bien sea  con el desempeño o conducta individual de su propio hijo o protegido, o al exponer públicamente al responsable como formando parte de alguno de aquellos dos grupos que mencionaba antes, a través de una crisis escolar y de grupo como la que ahora se denuncia. 

Es mi deseo como el de muchos otros padres, que todo esto se solucione rápida y adecuadamente, de la manera correcta y en beneficio de todos o al menos de la gran mayoría.  

Por su parte, tanto la Escuela FPR como sus maestros o intercesores, deben saber también que nuestra comprensión, respeto y apoyo como padres es incondicional por la labor que desempeñan, el método empleado y la finalidad buscada en el menor, pero que no puede ser eterna cuando existen situaciones como la que se vive hoy y que hacen preveer alteración grave y daños sobre la continuidad en la formación, desarrollo y el crecimiento escolar de nuestros hijos, pues se entiende con facilidad que no se trata de una simple "perturbación" del clima o ambiente escolar sucedida de improviso.

Sin otro particular,

Otto Jurado.

1 comentario:

  1. Diana Carolina Sierra12 de abril de 2015, 10:39

    Me dirijo a los abogados padres de familia de rayuela. Por favor analicen en conjunto esta situación. No puede ser que haya padres que cometen maltrato por negligencia contra sus hijos y a la vez vulneren el derecho a la educación del mío y de otros y no se tomen medidas de inmediato. Estoy dispuesta a asistir a reunión con la orientación de ustedes cuanto antes. Muchas gracias.

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